Otros usos del perfume. La aromaterapia

La aromaterapia defiende el poder curativo de los aceites esenciales como purificativos de las toxinas del cuerpo. Su principal función terapéutica es curar las causas de las enfermedades, no las enfermedades en sí, reforzando las funciones de los órganos y los mecanismos de defensa del organismo.

      Los aceites esenciales, al ser extractos vegetales altamente concentrados, incluyen en su composición alcoholes, cetonas, aldehídos y éteres, y son usados en compuestos farmacéuticos, cosmética y perfumería como método alternativo a la medicina. Estos aceites se pueden aplicar directamente sobre la piel, inhalar, ingerir, añadir al agua del baño o ser mezclados con otras preparaciones médicas. Su uso se ha puesto de moda en los últimos años en Estados Unidos, pero lleva más de 50 años utilizándose en Europa.

       Si bien es cierto que se ha demostrado la utilidad de algunas plantas aromáticas, como el alcohol de romero, para activar la circulación sanguínea o la manzanilla como calmante y antiséptico en ciertas infecciones oculares, su eficacia en la curación de enfermedades no ha sido probada tras más de medio siglo de utilización.

      Si estas sustancias tuvieran un poder curativo real, serían empleadas en la medicina moderna como método alternativo para los pacientes alérgicos a ciertos fármacos o como complemento a un compuesto medicinal. Es más, el uso prolongado de un aceite esencial que pueda contener propiedades hipnóticas, tónicas o analgésicas puede resultar perjudicial, provocando en algunos casos naúseas, vómitos o cierto tipo de alergias.

      No obstante, a continuación se muestra una pequeña lista de los aceites esenciales más empleados, cuya acción curativa ha quedado demostrada en unos casos y en otros todavía no.
    

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